(Qué bueno) Tener a Bielsa como técnico*

Archivo del 24 Junio 2008, por Sebastián Valdecantos

loco.jpg Si hay algo frecuente en el mundo del fútbol son los fracasos. Con solo mirar cualquier competición veremos varios equipos que la habrán concluido sin cumplir con sus expectativas iniciales. La razón es simple: sólo puede haber un ganador. Mientras que la condición de vencedor es excluyente, la derrota siempre está dispuesta a abrirle la puerta a todos, aunque no lo deseen. Si bien la historia del fútbol nos brinda un gran abanico de ilusiones rotas, no resulta tan fácil encontrar explicaciones que intenten encontrar la causa de cada una de esas frustraciones. Esto puede deberse, en gran parte, a una tendencia generalizada a atribuirle al fútbol un componente estocástico demasiado elevado, el cual excluiría el sentido de cualquier tipo de análisis. Si bien sería inadecuado negar el carácter aleatorio de muchas de las situaciones de juego que pueden presentarse durante un partido de fútbol, lo cierto es que la estrategia y la planificación también tienen un espacio a la hora de explicar los por qué de las victorias y las derrotas.

Hablábamos de fracasos y decíamos que muchas veces suele evitarse la búsqueda de una explicación para atribuirlos a la mala fortuna. Esto puede ser correcto si, por ejemplo, se trata de explicar por qué Croacia fue eliminada por Turquía en la EURO 2008. Ahora bien, si vamos al caso de Chile y observamos que no logró clasificar a los últimos dos mundiales y que, además, en la última eliminatoria finalizó en el último lugar, no pensar que el problema de la Roja es enteramente futbolístico sería un acto de ceguera propio del cuerpo técnico actual de la selección argentina. Chile sabía que había tocado fondo y que, a pesar de no contar con una rica historia en la materia, debía aspirar a devolverle a su público los momentos de alegría de la década pasada. La situación era tan caótica que, para despegar, se necesitaba un cambio radical en la conducción. Para eso recurrió a Marcelo Bielsa…

Hace unos años, Jorge Valdano dijo que sería bueno que se acabaran las revoluciones en el fútbol debido a que siempre son malinterpretadas y que, en consecuencia, terminan alterando negativamente el nivel de juego. Por ejemplo, cuando se introdujo al doble cinco fue pensado con el fin de liberar al cuarto volante, pero el resultado final fue la desaparición de éste en virtud de una línea de cuatro en el medio. Marcelo Bielsa debe ser uno de los pocos entrenadores en el mundo que aún logran, en un fútbol tremendamente exitista, cerrado y conservador, encontrar variantes que, sin llegar a ser revoluciones, constituyen grandes novedades en un fútbol actual en el que, por ejemplo, los equipos que defienden con tres jugadores están en peligro de extinción. El comienzo de Bielsa al frente de Chile fue complicado; primero por la resistencia de sus colegas locales y segundo porque durante las primeras cuatro jornadas de las eliminatorias logró un record de 1-1-2 empeorado por la dura derrota por 3 a 0 frente a Paraguay en Santiago. Durante su primer año a cargo del equipo disputó siete amistosos de los cuales ganó tres, empató dos y perdió los dos restantes. En la mayoría de éstos la crítica fue similar: el rendimiento de Chile fue lejano al que se esperaría de tanto trabajo y tanta “ciencia”.

Como solía decir una bandera que luego de la eliminación de Argentina en el mundial 2002 se hizo famosa en el Monumental, parecería ser que a Bielsa el tiempo le está dando la razón también detrás de los Andes. El problema es que el transcurso del tiempo no tiene solución de continuidad y, por lo tanto, la razón que nos da hoy nos la puede quitar mañana. Sin embargo, a junio de 2008 Chile ha mostrado una evolución futbolística significativa. En primer lugar, encontramos un plantel renovado repleto de jóvenes jugadores que promedian una edad de 22 años. Si este proyecto funciona, la Roja tendrá un equipo competitivo para los próximos tres mundiales. Si nos metemos en el mundo de la táctica observamos que la presencia de extremos es su primera arma de defensa, ya que contiene permanentemente a los laterales rivales y, frente a Venezuela, obligó a que el contrario siempre tenga seis jugadores en el campo propio. Si buscamos combinación de táctica con técnica, vemos que una de las virtudes del equipo chileno está en la versatilidad de sus defensores. Más allá de algunos problemas puntuales para cuidar el arco propio (principalmente, más allá de no reventar la pelota cuando se debe), es destacable que Ismael Fuentes haya jugado de 6 frente a Bolivia y frente a Venezuela arrancara de 2 y terminara de 4. Por su parte, Marcos Estrada comenzó como 6 y terminó como 3. A nivel global, el equipo suele alternar entre pasajes del partido donde pasa de defender con 4 a hacerlo con 3 sin sufrir sobresaltos atribuíbles al cambio táctico.

Si se compara el juego de este equipo con lo exhibido durante el resto de la década es evidente que hoy Chile cuenta con mucha voluntad para recuperar el balón y, una vez conseguido, sabe qué hacer con él. La presencia de jugadores bien abiertos como Alexis Sánchez, Mark González y Jean Beausejour le permiten al equipo generar espacios a través de un fútbol horizontal que tiene en Humberto Suazo la pieza clave en el área para ponerle el broche a cada jugada. En los últimos partidos se ha observado, además, que los jugadores han captado correctamente el mensaje emitido por el entrenador ya que los intentos ofensivos son sistemáticos e independientes del tiempo y del resultado parcial. Si a esto se le suman las buenas respuestas de Marcelo Bravo en el arco más los esperados retornos de los castigados por el “Escándalo de Puerto Ordaz”, entre ellos Jorge Valdivia y Pablo Contreras, parece que Chile dispondrá de argumentos para ilusionarse con jugar una Copa del Mundo después de doce años.

A menos de un año de la dura derrota por 6 a 1 frente a Brasil en la Copa América de Venezuela, la selección chilena parece haber sufrido un punto de quiebre respecto de su pasado. Chile se propuso cambiar, dar el salto de calidad, construir un proyecto de largo plazo que le permita volver a codearse con los mejores. Lo está consiguiendo. ¿Será que por primera vez en la década la buena fortuna decidió viajar a ese lejano país oculto detrás de las montañas? En absoluto; y si lo hizo fue llevándole a Marcelo Bielsa como entrenador. Tener a Bielsa como técnico implica buscar variantes en un fútbol que se ha vuelto monótono y aburrido, tener a Bielsa como técnico es que el equipo juegue con la misma mentalidad en cualquier estadio, teniendo a Bielsa como técnico se obliga al rival a preocuparse más por defender que por atacar, tener a Bielsa como técnico implica independizar al juego del tiempo, tener al Bielsa como técnico asegura que la existencia de un equipo largo no implique que las líneas estén desarticuladas… En fin, que Bielsa sea entrenador constituye un verdadero remedio para un fútbol enfermo de demasiadas revoluciones tácticas malinterpretadas.

*Si, técnico. No “seleccionador” como se hace llamar el DT de Argentina. Quizás, si lo viera jugar a Chile, se daría cuenta de que aún con poco tiempo de trabajo se pueden transmitir ideas.

Terminó el Clausura

Archivo del 22 Junio 2008, por Bernardo Mestre

f19.jpg Culminó el segundo torneo corto de la Temporada 2007/2008 y el saldo más llamativo que dejó pasada la última fecha fue que, por primera vez desde la implementación de las Promociones, uno de los equipos denominados “grandes” jugará esos desquites. Racing cosechó el cuarto peor promedio en los últimos tres años y defenderá su permanencia ante Belgrano, de Córdoba.

Colón recibió a la “Academia ” en lo que fue considerado la final de la última fecha. De todas formas, el conjunto “Sabalero” llegaba con una unidad de ventaja sobre su rival, por lo que el empate le alcanzaba para mantener la categoría. Sobre el final del partido, Germán Rivarola decretó el único gol del encuentro y aseguró la situación: Colón se salvó de todo y Racing quedó definitivamente condenado a jugar la Promoción.

Otro que se jugaba todo era Olimpo, de Bahía Blanca, que a partir de la remontada en sus últimas presentaciones (venía de ganar cinco de los últimos siete partidos) se encontraba ilusionado con zafar del descenso directo. Para ello, debía ganarle a Estudiantes y esperar que Gimnasia y Esgrima de Jujuy perdiera su compromiso ante San Lorenzo. La combinación de resultados no fue favorable para el equipo de Daniel Florit ya que el aurinegro cayó ante el conjunto platense por 2 a 1 y en el Norte San Lorenzo sólo pudo sacarle un empate a los dirigidos por Omar Labruna. Conclusión, Gimnasia y Esgrima de Jujuy recuperó su puesto de Promoción y jugará el ida y vuelta con Unión de Santa Fe; mientras que Olimpo acompañará a San Martín de San Juan en la B Nacional , luego de que ambos transitarán durante un año por la máxima categoría.

River cerró el torneo de la mejor manera. El flamante campeón venció, entre polémicas surgidas por diferencias entre Diego Simeone y Ariel Ortega, 3 a 2 a Banfield en el Florencio Sola. En ese escenario, River había ganado por última vez en el Clausura 1997. De esta manera, el “Millonario” alcanzó la cifra de 43 unidades, mientras que el “Taladro”, que cosechó su tercera derrota seguida, tuvo al goleador del torneo, ya que Darío Cvitanich convirtió dos tantos y se alzó como máximo artillero con un total de 13 conquistas.

Independiente se jugaba la oportunidad de entrar nuevamente a una copa internacional (su última participación había sido en la Libertadores 2004). Para ello, debía empatar al menos con el siempre complicado Arsenal de Gustavo Alfaro. El partido se tornó adverso para los de Claudio Borghi cuando José Luis Calderón puso arriba a la visita, pero faltando ocho minutos para el término del partido, Carlos Matheu clavó desde afuera del área el empate y abrochó la clasificación.

Quien acompañará al “Rojo” en la Sudamericana será Argentinos Juniors, que, en la apertura de la fecha, le ganó por 2 a 1 a Rosario Central y se quedó con la séptima ubicación en las posiciones y con un total de 61 unidades en el año. La situación de Central, que fue dirigido interinamente por Jorge Díaz, ya estaba resuelta por lo que la derrota no significó ningún drama especial. Los otros equipos clasificados al torneo internacional son Boca y River, por invitación, más Estudiantes y San Lorenzo.

El cierre de torneo del “Xeneize” lo deposita como un serio candidato en la pelea del Apertura que se viene. El conjunto de Carlos Ischia goleó a Tigre por 6 a 2 y sumó su cuarta victoria en las últimas cinco presentaciones. Así, alcanzó a Estudiantes en el subcampeonato y dejó la sensación de que su participación en la Copa Libertadores le impidió pelear el Clausura hasta el final. Tigre, en cambio, sufrió su novena derrota en el torneo y, respaldado por la buena campaña realizada en el Apertura, no sufrió complicaciones de permanencia.

El sábado por la tarde, Lanús regresó a la victoria cuando le ganó a Gimnasia por 2 a 1, en La Plata. De esa forma, el “Granate” lo superó en la tabla de posiciones aunque alcanzó sólo el décimo sexto lugar. Gimnasia, por su parte, se despidió del torneo con dos derrotas y comenzará la próxima temporada en puestos de Promoción.

San Martín se despidió de la categoría con una nueva caída ya que en su visita al Parque Independencia perdió por 1 a 0 ante el Newell´s de Ricardo Caruso Lombardi que remontó sobre el final. La “Lepra ” sacó siete de los últimos nueve puntos y culminó el campeonato con una imagen un poco mejorada. El conjunto sanjuanino, en cambio, fue el que más perdió en el Clausura con 12 derrotas.

Por último, Vélez regresó al triunfo tras cuatro fechas pero no le alcanzó para entrar a las Copas. El conjunto de Hugo Tocalli venció por 2 a 1 a Huracán, en La Paternal, y se quedó en la puerta de la clasificación a la Sudamericana ya que Independiente le ganó de mano por diferencia de gol. El “Globo” no tuvo un buen cierre de campeonato (no ganó en las últimas cinco fechas), pero en su balance general, sumó 52 unidades en la Temporada y cumplió el objetivo de mantenerse en Primera.

Terminó el Clausura, pero no la Temporada. Todavía dos equipos deben definir su situación. Por eso, Racing y Gimnasia y Esgrima de Jujuy tienen todavía por delante una semana clave para culminar el semestre de la mejor manera. En siete días, capítulo por medio entre semana, ya habrá quedado todo definido.

Resumen de la 18

Archivo del 15 Junio 2008, por Bernardo Mestre

cla18c.jpg La combinación de resultados que necesitaba River para consagrarse campeón, se dio. La misma consistía en que el “Millonario” debía ganarle a Olimpo y Estudiantes no debía obtener los tres puntos contra Colón. El conjunto de Diego Simeone sufrió pero pudo vencer por 2 a 1 a Olimpo, mientras que el “Pincha” no pasó del empate en cero. Conclusión: River campeón luego de cuatro años sin festejos.

En simultaneidad con lo que iba sucediendo en La Plata, River afrontó su compromiso ante Olimpo, que venía en remontada ya que había obtenido 15 de los últimos 18 puntos disputados. Ambos salieron con la intención de lastimar deportivamente a su rival. El local para conquistar el Clausura y la visita para escaparle definitivamente al descenso directo. River se puso en ventaja al cuarto de hora de juego cuando Diego Buonanotte anotó luego de una buena jugada preparada. Sin embargo, y pese a que Estudiantes seguía igualando con Colón, la definición del torneo recobró dramatismo cuando (otra vez) Josemir Lujambio marcó el empate. Olimpo equiparó el partido como premio a la búsqueda constante del arco rival. Pero quedaban 25 minutos, tiempo suficiente para que River, de local, marque un gol. Y lo marcó, nomás. Otra vez Buonanotte, tras una precisa asistencia de Ariel Ortega, estiró el marcador y el 2 a 1 le alcanzó a River para quedarse con los tres puntos y obtener la conquista del Clausura 2008.

Esa conquista fue posible porque Estudiantes no pudo batir al Colón de Antonio Mohamed, que, con este empate, se reacomoda ya que venía de perder dos partidos seguidos. De esta forma, el “Sabalero” recibirá en la última fecha a Racing con la ventaja de un punto, en lo que será, definitivamente, una verdadera final por no ocupar un puesto en la Promoción. Destacable, otra vez, la participación de Estudiantes que, desde el Apertura 2004, viene siendo protagonista en las definiciones de los torneos y que, esta vez, le faltó mantener la intensidad en las últimas fechas del campeonato. El “Pincha” dejó la punta recién en la décimo séptima fecha y disminuyó su efectividad en cuanto a la definición, pero concluyó, sin dudas, otro digno torneo.

Boca cerró la fecha con su triunfo como visitante ante Lanús, en el Sur, por 3 a 1. El local se había adelantado con un gol de Sebastián Salomón, pero el “Xeneize” se repuso con dos tantos de Martín Palermo (uno de penal) y otro de Rodrigo Palacio. Con esta victoria, Boca alcanzó a Estudiantes en la segunda ubicación de la tabla de posiciones, mientras que el “Granate” sumó su segunda derrota consecutiva, lleva tres sin ganar y volvió a ocupar el penúltimo puesto.

San Lorenzo había ganado el sábado por la noche y mantenía sus posibilidades, pero sabía que era muy difícil. Ya sin Ramón Díaz en el banco de suplentes y con el interinato de Norberto Batista, le ganó a Banfield por 3 a 2 con un triplete de Gonzalo Bergessio y habiendo fallado un penal, en el que Pablo Santillo le detuvo el disparo a Adrián González. Así, el “Ciclón” llegó a las 34 unidades, pero su participación en la Copa Libertadores le hizo perder terreno en el torneo local. Banfield, que terminó con uno menos por la expulsión de Julio Barraza, suma tres sin ganar y, en este campeonato, no jugó por nada. Concluirá su participación con River, en la décimo novena, y esperará la llegada de Jorge Burruchaga para iniciar un nuevo ciclo.

Vélez e Independiente jugaban por el mismo objetivo: la clasificación a la Copa Sudamericana. Sin embargo, más allá del ingrediente con el que contaba el partido, no hubo demasiadas emociones en Liniers y se consumó otro 0 a 0 en la fecha. De esta forma, todo se mantuvo como antes y el “Rojo”, que jugó con Freddy Grisales pero sin Daniel Montenegro, estiró el invicto a nueve partidos y se mantiene como uno de los posibles clasificados para la competencia internacional; mientras que el “Fortín” hace tres que no gana y se está quedando afuera de la misma.

¡Por fin una fecha tiene final feliz para Racing! El conjunto de Juan Manuel Llop le ganó a Huracán por 1 a 0 y obtuvo su segunda victoria en lo que va del campeonato (la anterior había sido el 1 a 0 a Arsenal, en la décima fecha, precisamente en el debut del técnico). De esta manera, le descontó a Colón dos puntos y lo visitará en Santa Fe con la posibilidad de que, si gana, se salva de la Promoción. Por el lado de Huracán, que suma 52 puntos en la temporada, con esta nueva derrota ya es un hecho que no clasificará a la Copa Sudamericana.

Rosario Central se salvó definitivamente de todo. El “Canalla” igualó sin goles con el ya descendido San Martín, en San Juan, y mantuvo su distancia de cuatro puntos respecto de Colón, su más cercano rival en la lucha por no jugar la Promoción. Como sólo resta un partido por disputar, Leonardo Madelón y compañía pueden quedarse satisfechos de haber cumplido el objetivo por el cual fueron contratados. San Martín, por su parte, acumuló su noveno partido sin triunfos pero, al menos, cortó la racha negativa que traía de ocho derrotas consecutivas.

Otros dos equipos que jugaban entre sí y que disputan el objetivo de clasificar a la Sudamericana eran Tigre y Argentinos, que se enfrentaron el sábado por la tarde, en Victoria. El local ganó por 1 a 0 con gol del capitán Martín Galmarini y se puso a dos puntos del “Bicho” en la tabla general. Sin embargo, todavía no le alcanza, ya que el “Matador” depende de lo que pase con Independiente en la última fecha. Argentinos, que cortó una racha de cinco partidos sin perder (con cuatro triunfos y un empate), sigue clasificándose y depende de sí mismo para hacerlo. En la última recibirá a Rosario Central en su cancha, donde no perdió ninguno de los ocho partidos que disputó en el Clausura.

Lo peor que le podía pasar al hincha de Gimnasia en el compromiso del viernes ante Arsenal, en Sarandí, era que Luciano Leguizamón le convirtiera. Precisamente el ex jugador del club, que se fue por problemas con la hinchada tras intercambiar la camiseta con Juan Sebastián Verón luego de un clásico, fue el encargado de marcar el único gol del partido y de darle una nueva victoria al conjunto del Viaducto, que venía de tres derrotas seguidas. Gimnasia sumó, así, su novena caída del campeonato y con sólo 17 unidades está culminando otro torneo para el olvido.

El otro partido del viernes lo disputaron Newell’s y Gimnasia y Esgrima, de Jujuy, en el Parque Independencia. Fue empate 2 a 2 que no le sirve a la visita ya que con la (posterior) derrota de Olimpo, en el Monumental, no pudo pasarlo y sigue en puesto de descenso directo. Newell’s, en cambio, está salvado de todo desde la fecha pasada. Sin dudas, el “Lobo” jujeño será uno de los animadores de la última fecha.

Ya definida la pelea por el título, la cual culminó sorpresivamente una fecha antes del cierre del torneo, cuando todo hacía suponer que la misma se mantendría hasta el último suspiro, el torneo presenta una sola atracción para la fecha que se viene: la pelea por mantenerse en la categoría. Colón y Racing disputarán en Santa Fe un duelo directo por no jugar la Promoción. La ventaja de un punto que tiene el “Sabalero” le permite contar con la prioridad de salir favorecido en caso de empate. El otro duelo lo protagonizarán Gimnasia de Jujuy y Olimpo, en sus respectivos partidos ante San Lorenzo y Estudiantes. Ambos serán locales y lucharán por no acompañar a San Martín de San Juan en el Nacional B, la próxima temporada.

Misión cumplida

Archivo del 15 Junio 2008, por Bernardo Mestre

cla-f18.jpg Cuatro años. Lo equivalente a un mandato presidencial; a una olimpíada; a la distancia entre un Mundial y otro o a la diferencia entre dos años bisiestos. Cuatro años. Lo que le llevó a River obtener un nuevo campeonato. Cuatro años. Mucho tiempo en algunas cuestiones de la vida. Nada en la materia futbolística. Una eternidad, sin embargo, para el equipo de Núñez. Pero por qué tanto dramatismo a la demorada de la consagración. Muy fácil, muchas cosas se jugaron en el medio y, muchas de ellas, las obtuvo el archienemigo de toda la vida. En estos últimos cuatro años, Boca obtuvo dos campeonatos locales, dos copas Sudamericanas, dos Recopas y una Copa Libertadores. Por todo eso, fue un ciclo extenso para River. Un largo y doloroso ciclo de cuatro años.

El último festejo del conjunto de la banda roja cruzada había sido la obtención del Clausura 2004. Leonardo Astrada debutaba exitosamente en su rol de entrenador y Fernando Cavenaghi culminaba de la mejor manera su paso por el club para emigrar hacia el (desconocido) fútbol ruso. Los regresos de los Marcelo’s (Gallardo y Salas) tenían sentido; Franco Costanzo se afirmaba como el arquero indiscutible y Maximiliano López pasaba en breve tiempo de ser una promesa discutida a la revelación del equipo.

Apellidos lejanos los de esa consagración, los cuales permiten demostrar que muchas cosas pasaron entre medio de ese campeonato y la actualidad. Astrada duró un año más hasta que en las primeras fechas del Apertura 2005 renunció al puesto. En ese momento llegó Reinaldo Merlo, que concluyó el torneo pero no reanudó al comienzo del 2006 por algunas diferencias que tuvo con varios líderes del plantel. Regresó, entonces, Daniel Passarella, acompañado de la promesa de ganar algo en el plazo establecido por el contrato firmado: un año y medio.

No sólo no bastó el tiempo estimado, sino que en la extensión del mismo por seis meses más River tampoco pudo saldar la deuda. El hincha se impacientaba y Boca seguía ganando títulos. La única suerte que cambió en el equipo “Millonario” había sido la de los superclásicos, en los cuales, de los diez últimos enfrentamientos, ganó cuatro y empató otros cuatro.

En el arranque del 2008 y tras la ida de Passarella, River recurrió al técnico del momento y fue en busca de Diego Simeone, que había obtenido el Apertura 2006 y peleado hasta el final el Clausura 2007, con Estudiantes de La Plata. En el medio quedó un estéril intento por traer nuevamente, para complacer el deseo de la mayoría de los hinchas, a Ramón Díaz. Pero entre idas y vueltas y alternativas económicas, Díaz renovó en San Lorenzo, Simeone pasó a River y Roberto Sensini ocupó el hueco que había quedado en el conjunto de La Plata.

Rápidamente, “Cholo” intentó inculcar la idea de un fútbol vertical y vertiginoso pero el equipo, desde el comienzo, demostró la necesidad de más tiempo para adoptar el nuevo estilo. De esa forma, River fue jugando el campeonato algunas veces de manera más ofensiva y otras tantas, recurriendo al esquema clásico del 4-4-2. Pasaban los partidos y el “Millonario” se mantenía invicto, lo que le permitía situarse en la cima de la tabla.

Sin embargo, promediando la mitad del torneo local, River sufrió un par de golpes que lo depositaron en una nueva situación crítica. En el término de veinte días, el equipo de Simeone perdió ante Rosario Central y Boca y, como si fuera poco, quedó eliminado de la Copa Libertadores en un cruce increíble con San Lorenzo, en el cual perdió la serie pese a que contaba con dos hombres más sobre el campo de juego cuando iba ganando el partido de vuelta.

La intriga y el desconcierto duraron hasta el entretiempo del partido con Gimnasia y Esgrima de la Plata , en el que, al término de la primera parte, el conjunto “Tripero” ganaba por 2 a 1. River salió al complemento y jugó con la fórmula que finalmente le permitiría salir campeón. Ésta consistía (y consiste) en la asociación entre Ariel Ortega, que regresaba al equipo tras varios inconvenientes personales, y Diego Buonanotte. River descubrió, entonces, una nueva dupla que significaba también una nueva variante y que funcionaría con éxito hasta el final del campeonato.

Cuando concluyó la décimo séptima fecha, River se encontró, al fin, con un porvenir favorable. Luego de siete jornadas regresaba a la punta en soledad ya que Estudiantes de La Plata (el otro puntero hasta allí) había igualado con Huracán. De modo que el conjunto de Simeone había sacado una diferencia de dos puntos cuando restaban seis en juego y la posibilidad de consagrarse, apenas siete días más tarde, era una realidad.

Finalmente, River le ganó a Olimpo y Estudiantes volvió a igualar, esta vez con Colón, de Santa Fe. La diferencia ampliada de cuatro puntos a su inmediato perseguidor, le permitió a River consagrarse campeón, más allá de que todavía al Clausura le reste una fecha. Cuatro años después, el “Millonario” volvió a obtener un nuevo título. No demostró, en el transcurso del torneo, un juego que exhibiera demasiado brillo, ni ganó el superclásico o los difíciles compromisos disputados en La Plata y en Rosario. Es más, de visitante apenas ganó tres partidos y, ante los cuatro grandes, sólo obtuvo los tres puntos ante San Lorenzo, en la tercera fecha. Sin embargo, la clave de este River campeón estuvo en la eficacia como local (donde ganó nueve de los diez partidos que jugó en esa condición), en la recuperación de Ortega sobre el final del campeonato y en la explosión de Buonanotte, goleador del equipo con nueve conquistas.

Puede decirse, a modo de conclusión, que River salió campeón con lo justo; lo cual no significa que hay sido un justo campeón. Esto, a partir de lo planteado, quedará entonces en la consideración de cada uno.

Ocho días después

Archivo del 9 Junio 2008, por Sebastián Valdecantos

ed08-061.jpg Si el fútbol argentino pudiera ser personalizado lo primero que habría que hacer es mandarlo al psicólogo. A esta altura no debería sorprender la enorme capacidad que tiene este deporte para reflejar tan mal en los resultados el desarrollo de los hechos durante un proceso y las sensaciones generadas a lo largo del mismo. Grave problema de “personalidad”. Si uno se remonta a tan solo diez días atrás encontraba una tabla de posiciones con tres candidatos, todos muy próximos entre sí, y un pelotón secundario que la prensa había catalogado de “aspirante al título” simplemente por disponer de chances matemáticas. Además, se percibía una sensación de tremenda presión en el entorno de River, que presentaba una hinchada peleada con dirigentes, cuerpo técnico y plantel. Este era el estado de situación al 31 de mayo; más o menos el mismo que se presentó a lo largo de todo el campeonato. Ocho días después todo cambió radicalmente. Pero lo más asombroso de todo es que, ocho días después, parecería ser que todo lo sucedido en el período febrero-mayo nunca ocurrió.

El camino recorrido por River a lo largo del Clausura estuvo plagado de obstáculos de variada naturaleza. Sin embago, en lo que se refiere al juego en sentido estricto su desempeño fue regular y constante. Lo mostrado en la cancha durante estas 18 fechas (sumadas a los partidos por la Copa) puede resumirse en un equipo con excelentes dotaciones técnicas y ambiciosas intenciones ofensivas pero, al mismo tiempo, grandes dificultades para materializarlas y graves problemas de solidez defensiva. Si bien Simeone merece parte del mérito por una consagración postergada por cuatro años y finalmente conquistada a través de un cambio en el estilo de juego, no debe olvidarse que la mejor virtud de River o, por lo menos, la más determinante fueron las acciones individuales. Recordemos: el increíble arranque de Juan Pablo Carrizo, la explosión de Matías Abelairas y, fundamentalmente, la aparición de Diego Buonanotte como ganador de partidos. Estos rendimientos individuales, sumados a algunos otros como los aportes de Paulo Ferrari y Cristian Villagra por las bandas y la entrega de Oscar Ahumada en el medio, le dieron a River la posibilidad de armar un equipo que siempre fue candidato y que, finalmente, se quedó con el título.

No quedan dudas de que los Millonarios merecían obtener el campeonato, pero esto no implica que no hubiera otros equipos que también hayan hecho méritos para salir campeones. El caso de Estudiantes en esta mitad de año es uno más de la amplia lista de clubes por los cuales la justicia ha olvidado tocar la puerta. Roberto Sensini aprovechó a la perfección el legado de Simeone y, con un par de retoques (que incluyeron sacar a Pablo Piatti de los titulares!) le bastó para dirigir al mejor equipo del país. Ya sea por nivel de juego, variantes ofensivas, equilibrio entre las lineas y algunas actuaciones individuales estelares, el Pincha demostró a lo largo de esta mitad de año que sigue estando un escalón por encima del resto. Sin embargo, en esta ocasión los resultados (y no por mala fortuna) le jugaron una mala pasada ya que en cada una de las instancias decisivas el equipo no sólo fracasó en su intento de obtener la victoria sino que, fundamentalmente, estuvo muy lejos de hacerlo. Los partidos frente a la Liga por la Copa y contra Huracán y Colón en el Clausura mostraron a un equipo que encontró dificultades para explotar al máximo todo el potencial del que ya demostró disponer.

Hace tan solo ocho días todo amante del fútbol argentino se había convertido en un experto en el manejo de la teoría de la probabilidad. Se hablaba de una hipotética final entre Estudiantes y River, se especulaba con que San Lorenzo, recién eliminado, enhebraría una racha ganadora para que Ramón se retirara triunfal, y se sabía que si se apelaba a los argumentos del juego el que tenía todas las de ganar era Estudiantes por un despliegue futbolístico de orden superior. De lo que no había dudas era de que el campeonato estaba trabado, duro y peleado. Un final así, tan sencillo y poco emocionante, era lo menos esperable. Pero el fútbol es así. Por sobre todas las cosas, impredecible. Y cuando los obsesivos de este deporte nos matabamos buscando posibles desenlaces llegaron ocho días en los cuales Estudiantes sufrió amnesia parcial, River ajustó un par de detalles y Buonanotte se encedió. Nada más. Así se difinió el Clausura 08.

Sacó ventaja

Archivo del 8 Junio 2008, por Bernardo Mestre

cla17.jpg River logró sobreponerse a una difícil parada al vencer a Colón como visitante y, con el empate entre Estudiantes y Huracán, quedó como único puntero del campeonato, algo que no gozaba desde la décima fecha. La nota triste de la jornada la dio San Martín, de San Juan, que con su derrota ante Gimnasia, en Jujuy, descendió al Nacional B.

River consiguió su tercera victoria como visitante y eso le permitió no sólo mantenerse en la punta, sino situarse allí en soledad, ya que Estudiantes no logró pasar del empate en su visita a Huracán. La victoria del “Millonario” adopta mayor importancia cuando se tiene en cuenta que jugó con un hombre menos durante 72 minutos, ya que Leonardo Ponzio fue expulsado por doble amonestación a los 18 del primer tiempo. Colón, por su parte, cosechó su segunda derrota consecutiva y hace cuatro fechas que no gana. Por ahora, el “Sabalero” se está salvando de la Promoción, pero las victorias de Gimnasia y Esgrima de Jujuy y Olimpo acortaron la diferencia que les llevaba.

Parecía que Estudiantes rompía el invicto que Huracán tiene en el Diego Armando Maradona, cuando a los 4 minutos de juego Juan Sebastián Verón anotaba, de penal, el 1 a 0 parcial. Sin embargo, Federico Nieto marcó más tarde la igualdad y el partido murió con el 1 a 1. El conjunto de Roberto Sensini no se mostró superior a su rival en ningún pasaje del partido y quedó a dos puntos de River; mientras que Huracán mantiene su invicto en La Paternal (desde su retorno a Primera jamás perdió allí) y continúa sumando. El equipo de Claudio Úbeda acumula 22 unidades y, con 52 puntos en la temporada, se sitúa con el noveno mejor promedio de la categoría.

Ramón Díaz había anunciado entre semana que iba a seguir permaneciendo como director técnico de San Lorenzo mientras mantuvieran las chances de conseguir el título. Sin embargo, el “Ciclón” perdió por 3 a 2 en su visita a Olimpo, en Bahía Blanca, y pese a que matemáticamente aún conserva posibilidades (quedó a 6 puntos de River cuando resta idéntica cantidad de unidades en juego) pareció despedirse de la otra ilusión del semestre. Lo curioso del partido, es que el último gol llegó pasados los 50 minutos del segundo tiempo, cuando se llevaban jugados más de un minuto de los cuatro que había agregado el juez Pablo Lunati. Claro que esto poco le importó a Olimpo que, con este triunfo, cosechó su tercera victoria consecutiva y pasó a Racing en el promedio. Sí, el equipo de Daniel Florit está en zona de Promoción, pero hasta no hace mucho estaba sumergido en el descenso directo. El problema para el aurinegro es que en las dos fechas restantes deberá jugar con los equipos que están peleando por el título, ya que visitará a River en la décimo octava y recibirá a Estudiantes en la última.

Se destapó Mauro Boselli y fue suficiente para que Boca sumara una nueva victoria. El “Xeneize” está invicto desde que viene colocando un equipo alternativo ya que de los últimos tres partidos ganó dos y empató el restante. De esta manera, los de Carlos Ischia se mantienen a cuatro unidades de la punta y mantienen chances de conquistar el título. Arsenal, en cambio, sumó su tercera derrota consecutiva y está atravesando el segundo bajón en el torneo. De todos modos, el conjunto de Sarandí suma 21 puntos y todavía puede alcanzar la cifra promedio de 25 a la que todos aspiran llegar.

Otra vez, como en el clásico del Apertura, Independiente y Racing igualaron sin goles. Lejos estuvo, además, de ser un partido vibrante, pero con el empate ambos continuaron sus realidades. El conjunto de Claudio Borghi alargó su invicto (lleva ocho partidos sin perder, con cinco victorias y tres empates) pero ya quedó sin posibilidades matemáticas de pelear el campeonato hasta el final. Racing volvió a empatar y con la posterior victoria de Olimpo quedó debajo del equipo bahiense y con una diferencia sobre Gimnasia de Jujuy de tan sólo tres puntos. A la “Academia” le resta jugar con Huracán, como local, y con Colón, como visitante.

Vélez terminó de esfumar sus deseos de conquistar el título o, al menos, de dar pelea hasta el final. El “Fortín” perdió por 2 a 1 en su visita a Gimnasia, en La Plata, y quedó a nueve puntos de River, cifra imposible de alcanzar cuando quedan dos fechas por jugar. Para colmo, el equipo de Hugo Tocalli está octavo en las posiciones de la tabla general de la temporada y, por ahora, no está entrando a la Copa Sudamericana, objetivo supremo del grupo. Por el lado del conjunto dirigido por Guillermo Sanguinetti, regresó a la victoria luego de seis fechas y sumó su cuarta victoria en el Clausura. El “Tripero” no pudo hacer un buen campeonato que sirva de sustento a las próximas temporadas e intentará sumar puntos en los dos partidos que le restan, ante Arsenal y Lanús, respectivamente.

La fecha la abrieron Rosario Central y Tigre con un partido que, en el segundo tiempo, estuvo inundado de goles. El “Canalla” logró sacar la ventaja en el complemento gracias a que Tigre en ningún momento dejó de ir a buscar el partido. De esa forma, con mucho espacio para jugar, el conjunto de Leonardo Madelón pudo liquidar el partido con una contra y decretar el 4 a 2 final. Así, el conjunto rosarino logró superar en su promedio a Colón y, con siete puntos de ventaja sobre Racing, la distancia entre academias ya resulta inalcanzable. Tigre, en cambio, volvió a caer y acumuló su octava derrota en lo que va del Clausura. Sin embargo, la buena campaña que el “Matador” realizó en la primera mitad de la temporada, le permite mostrarse alejado de cualquier amenaza de peligro.

Argentinos volvió a ganar como local. Esta vez batió por 3 a 0 a un Lanús que venía en remontada, sumó así su tercera victoria consecutiva y la cuarta en sus últimas cinco presentaciones. El conjunto de Néstor Gorosito acumula 58 puntos en la temporada y, ubicado en la cuarta ubicación de la tabla general, está entrando en la Copa Sudamericana. Lanús, en cambio, volvió a caer luego de cuatro fechas y quedó relegado en la tabla general. Por ahora, el “Granate” se sitúa noveno en esa tabla y no estaría entrando en la Copa del segundo semestre del 2008.

El golpe más duro de la fecha lo recibió San Martín de San Juan que, al caer el sábado ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy, acumuló su octava derrota consecutiva y perdió la categoría. Lo único que quedará en juego para las sanjuaninos será intentar que su delantero Martín Bravo finalice como el goleador de la categoría (con 9 goles se sitúa por debajo de Darío Cvitanich, de Banfield, que tiene 10). El “Lobo” jujeño, en cambio, sumó su segunda victoria del torneo (la anterior había sido ante Lanús, en uno de los postergados de la sexta fecha) y se ilusiona con pasar a Racing y jugar, al menos, una Promoción.

Suerte contraria atraviesa Newell’s que, con su victoria por 1 a 0 sobre Banfield, en el Sur, aseguró su permanencia en Primera. El conjunto de Ricardo Caruso Lombardi volvió al triunfo tras cinco jornadas y ya se muestra inalcanzable tanto para Racing como para Olimpo. El “Taladro”, por su parte, cortó una racha de tres partidos invicto (dos victorias y un empate) pero, situado por la mitad de las dos tablas, continúa con el problema de irregularidad que, desde el inicio del torneo, intenta remediar.

Quedan seis puntos en juego y sólo cuatro equipos con posibilidades de quedarse con el título: River, Estudiantes, Boca y San Lorenzo. Sin embargo, todo hace suponer que entre los dos primeros seguirá la disputa hasta el final. No tan sencillo resulta el palpito para la parte de abajo de la tabla, donde hay cambios fecha tras fecha. Olimpo sigue en ascenso y se está mostrando como la revelación del torneo, mientras que Gimnasia y esgrima de Jujuy y Racing son los otros dos protagonistas que disputarán la escapatoria a ese otro puesto de descenso directo que todavía está vacante.

Impresentable

Archivo del 28 Mayo 2008, por Sebastián Valdecantos

ramon.jpg Impresentable. Así es como debe calificarse al desempeño extrafutbolístico de Ramón Díaz en su etapa al frente de San Lorenzo. El técnico riojano fue el encargado de dirigir un proceso de transición de un club que, tras un 2006 olvidable, se propuso renovar su plantel con el objetivo de enhebrar campañas más consistentes con el mote de “equipo grande” con el que suele identificarse al club de Boedo. Para cumplir esta misión, no sólo se hicieron grandes y antieconómicas (dadas las escasas fuentes de financiamiento de la institución) inversiones en jugadores de nivel superlativo para el fútbol doméstico, sino que también se aceptó el exorbitante salario demandado por el entrenador. Dentro de la cancha, el resultado general fue bastante bueno, ya que con la obtención del Clausura 2007 y una buena participación en la Copa Libertadores 2008 puede decirse que San Lorenzo consiguió más de lo que sus hinchas están acostumbrados a recibir. Sin embargo, en lo que hace a la gestión del grupo y las cuestiones “políticas”, no caben dudas que el ciclo de Ramón Díaz fue drástico.

La primera crítica al DT no tiene que ver con San Lorenzo, sino más bien con su trayectoria en general. Resulta difícil de creer que un entrenador se jacte de “saber cómo ganar la Copa” (o cualquier otro torneo) cuando su arma fundamental son las estrellas con las que cuenta su plantel. En todo caso, lo que el técnico sabría hacer es cómo conseguir que le traigan buenos jugadores, lo cual difiere rotundamente con el hecho de saber cómo hacer para que éstos desarrollen una forma de juego adecuada y ganadora. Tener un buen plantel no implica que, desde el punto de vista estratégico, el juego del equipo vaya a ser profundo. De hecho, si bien los resultados de San Lorenzo fueron muy buenos, el desempeño dentro del campo de juego tampoco amerita grandes espacios en nuestra memoria futbolística.

La primera controversia llegó luego de obtener el Clausura 2007, cuando Ramón decidió incorporar a sus dos hijos (Michael y Emiliano). Es interesante, porque daría la impresión de que algunos técnicos, luego de conseguir un título, adquieren una suerte de inmunidad e impunidad total para hacer y deshacer lo que se les antoje. Todo lo que ellos dicen o hacen adquiere el carácter de incuestionable. Por ende, no importaba si Michael y Emiliano Díaz eran necesarios para San Lorenzo; si Ramón lo deseaba, así tenía que ser. La llegada de estos dos jugadores, sumada a algunos privilegios de los que éstos gozaban, generó conflictos internos dentro del plantel que se acentuaron en las últimas semanas con las discusiones por la repartición de los premios correspondientes a la Copa Libertadores. El error de Ramón Díaz aquí es puramente conceptual. Parece que, a pesar de su fugaz paso por el fútbol inglés, la distinción entre entrenador y manager no le quedó clara. Alguien debió haberle explicado que, como director técnico, su función se limita a entrenar al plantel y tratar de exprimir al máximo el rendimiento individual y colectivo de sus dirigidos. Insistimos. Los números lo avalan, pero si profundizamos un poco más y comparamos el dinero invertido y los jugadores incorporados con el nivel de juego del equipo, veremos que difícilmente Ramón Díaz haya desempeñado correctamente su rol de entrenador.

En la actualidad se han puesto de moda los seminarios donde líderes exitosos “enseñan” a otros líderes no tan eficaces cómo deben manejarse los grupos para evitar los conflictos internos. En general, ese tipo de cursos suelen ser una pérdida de tiempo ya que no se aprende nada nuevo. Aún así, parece que hay gente a la que le serviría asistir a una de estas charlas; Ramón es uno de ellos. Lo que habría que explicarle es el carácter fundamental de la idea de que un líder nunca debe confrontarse con sus súbditos, ya que a medida que el conflicto avanza la relación se tensa aún más y el líder va perdiendo legitimidad. En consecuencia, las ideas que se quieren transmitir no son recibidas y, aún peor, pueden generarse incentivos dentro de los súbditos para tumbar al líder. Yendo al caso de San Lorenzo, generar un enfrentamiento con referentes como Agustín Orión, Bernardo Romeo y Adrián González (salvador de última instancia del técnico riojano en varias ocasiones) no sólo es un error desde el punto de vista moral por lo desubicado del planteo del entrenador en cuanto al tema “premios”, sino que es una falencia puramente teórica en lo respectivo al manejo de los grupos. A un líder que decide entrar en conflicto con el grupo de súbditos que “maneja” al resto de la masa le queda poca vida. ¿Será por eso que Ramón Díaz hoy anunció su alejamiento de San Lorenzo?

Finalmente tenemos la cuestión de los contratos. Cuando, a fin del año pasado, la conclusión del ciclo de Daniel Passarella en River era inminente, José María Aguilar tentó a Ramón Díaz para que vuelva al Monumental. Luego de varias noches de idas y vueltas en las cuales River y San Lorenzo fueron los partícipes de una subasta en la que el objeto era el técnico riojano, el club de Boedo logró renovarle el contrato hasta diciembre de 2008 por una cifra fuera de los límites normales del fútbol argentino actual y, ni que hablar, para las finanzas de San Lorenzo. Ahora resulta que, luego de este conflicto, el DT decide romper el contrato que, de haber sido concluido por la institución, hubiera demandado hasta el último centavo pactado (como hace la mayoría de los entrenadores). Vemos entonces que los técnicos, por un lado se quejan por la falta de tiempos para madurar sus proyectos pero, al mismo tiempo, se dan el lujo de irse cuando el panorama oscurece o aparece una oferta mejor (sino pregúntenle a Simeone).

Pronto concluirá el ciclo de Ramón Díaz en San Lorenzo. Sí, la tercera aparición del riojano en el rol de técnico, dentro del fútbol argentino, llega a su fin. Sin embargo, nada pareció haber cambiado respecto de sus dos etapas anteriores…

El Real Madrid y su eterno dejà vu

Archivo del 25 Mayo 2008, por Sebastián Valdecantos

espa25-05-08.jpg La dinámica que acompaña a la liga de España puede dividirse en tres fases. En primer lugar encontramos a la pretempoada, donde los equipos, ya reforzados, encaran lo que será el trabajo que les servirá de base para todo el año. La palabra que resume mejor el sentimiento generalizado del público es “expectativa”, ya que sin haberse jugado ningún partido oficial los amantes de este torneo comienzan a realizar conjeturas acerca de lo que cada equipo podrá hacer con la combinación de sus nuevas incorporaciones y el plantel del campeonato anterior. En segundo lugar tenemos al desarrollo de la Liga, sobre lo cual no vale la pena extenderse, ya que de ella nos ocupamos durante la mayor cantidad de los meses del año futbolístico. Ahora bien, existe una última etapa que, si bien muchos cometen el error de restarle importancia, constituye el soporte fundamental de lo que sucederá en la cercana pretemporada y, mucho más, en la próxima Liga.

La razón que subyace a la importancia del mes posterior a la conclusión del torneo la encontramos en que, con los ánimos aún calientes, los clubes tratan de corregir los errores que los llevaron a no cumplir con sus objetivos y/o metas. Por ejemplo, si bien el Real Madird se consagró bicampeón, su gran cuenta pendiente fue la Champions League, para lo cual la prensa española considera que no tiene plantel suficiente (¿usted lo cree?). En consecuencia, los dirigentes de la Casa Blanca están haciendo todos los esfuerzos posibles por fichar a Cristiano Ronaldo, estrella del Manchester United, para darle a este equipo el salto de calidad que supuestamente le falta. Que el Real Madrid está, futbolísticamente hablando, un escalón (o varios) por debajo de otros grandes de Europa no quedan dudas. Ahora bien, que la solución pase por incorporar al crack portugués es tan discutible que se torna indiscutible. Es decir, el problema central del equipo merengue no pasa por la calidad del plantel, sino por la falta de coordinación entre tantas estrellas para desplegar un buen fútbol. Traer a Cristiano Ronaldo, sin lugar a dudas, le aportaría a los dirigidos por Bernd Schuster una pieza más de desequilibrio. Pero, al mismo tiempo, haría más individualista a un equipo cuyo mayor defecto pasa por la falta de asociación entre sus miembros.

El Real Madrid se consagró campeón de la Liga holgadamente, pero si comparamos EL objetivo propuesto al comenzar la temporada (recuperar el nivel de juego que caracterizó a la institución a lo largo de toda su historia) con lo que finalmente se observó en el campo de juego podemos decir que el fracaso fue rotundo. El único aspecto en el cual se pudo observar una mejora en el rendimiento fue en la línea defesiva, y no precisamente por haber incorporado a Pepe por 30 millones de euros. De la mitad hacia adelante la forma de juego se mantuvo invariante con respecto al ciclo de Fabio Capello. Quizás, uno podría destacar la participación del holandés Wesley Sneijder quien, con su excelente remate de larga distancia, en más de una ocasión terminó definiendo el pleito en favor de su equipo. Ahora bien, si finalmente el Mancheser United acepta la oferta de 85 millones de euros por el astro portugués, ¿quién le va a ceder su lugar en el equipo? ¿Será el propio Sneijder por quien los merengues tantas noches pasaron en vela durante las negociaciones previas a su pase? ¿Será Guti, que con todo su orgullo canterano se ha transformado en una pieza clave del mediocampo? ¿Será Robben, será Gago? ¿O será que para hacerle un lugar a Cristiano el Real Madrid pasará a defender con tres? De todas las alternativas, esta última es la más interesante; principalmente porque sería la única que realmente pondría a prueba la habilidad de Schuster como entrenador y estratega.
En los últimos años se ha hecho común la idea de que los negocios y las necesidades de obenter ganacias financieras han perjudicado letalmente al nivel de juego. Podríamos decir, en un sentido muy amplio y tremendamente injusto, que la economía es un parásito que ha elegido al fútbol como su huésped. La injusticia de la afirmación anterior radica en que la esencia científica de la economía no tiene nada que ver con la rama que, hoy en día, lleva a los individuos a buscar en el deporte el lugar donde ganar dinero. Pero, hablando de dinero, vemos que su abundancia dentro los clubes se presenta como un factor que muchas veces conduce a la ruina futbolística. Cuando un equipo carece de financiamiento propio y externo debe recurrir a diversas alternativas para hacerse competitivo. Así surgen equipos que, con muy bajo presupuesto, logran entrar a las copas europeas (en esta temporada, el Racing de Santander). Cuando sobran los euros, en cambio, no hace falta romperse la cabeza armando un proyecto de largo plazo; alcanza solamente con ir al mercado y comprar a los mejores. Esta solución es el verdadero parásito, ya que deja completamente de lado (en muchos casos, no en todos) el rol estratégico de un entrenador y el planeamiento a largo plazo en las divisiones inferiores. Y este es el virus que, con pocos sintomas en los resultados pero con demasiados (y bien dolorosos) en el juego está enfermando al Real Madrid. Hace un año Ramón Calderón despidió a Capello por tener una forma de juego inconsistente con la tradición madridista. Doce meses después es poco lo que ha cambiado y, desde la dirigencia, se siguen cometiendo los mismos errores en busca de armar un equipo inolvidable. Si seguimos así, ¿usted cree que en diez años nos acordaremos de este Real Madrid? Yo creo que no…

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